Autónomo, emprendedor en solitario, fundador, emprendedor: ¿en qué se diferencian?
(y por qué es importante si quieres verdadera libertad)
Cuando empecé a trabajar por cuenta propia, pensaba que todos esos títulos no eran más que trucos de marketing.
Autónomo. Emprendedor en solitario. Fundador. Emprendedor. Claro, parecían términos distintos, pero yo daba por hecho que, en el fondo, todo se reducía a lo mismo: «Trabajo por mi cuenta».
Lo que entonces no me di cuenta es que cada identidad tiene sus propios patrones, y esos patrones determinan cómo fijas tus precios, con quién trabajas, el tipo de oportunidades que llegas a detectar e incluso cuánta libertad tienes realmente.
Si quieres salir de la montaña rusa de los clientes, primero tienes que averiguar dónde te encuentras ahora mismo y adónde quieres llegar realmente.
El espectro de la libertad
Piensa en ello como un espectro: autónomo → emprendedor en solitario → fundador → empresario. En el extremo izquierdo, tienes el menor apalancamiento y la mayor dependencia de tu propio trabajo. En el extremo derecho, tienes el mayor apalancamiento y la menor dependencia de tu tiempo.
Tu objetivo no tiene por qué ser «máximo aprovechamiento, sin esfuerzo», pero sí debes saber en qué punto te encuentras y qué implicaría para tu libertad cada paso que des en esa dirección.
Etapa 1: Autónomo — Vender tiempo y habilidades
En este caso piensas: «Trabajo para clientes», y tu nivel de libertad es bajo porque, si no trabajas, no ganas dinero.
Los autónomos suelen fijar sus tarifas en función del esfuerzo, como horas, días o resultados. Pasarán por ciclos de abundancia y escasez, aceptarán cualquier trabajo que se les presente y acabarán actuando de forma reactiva en lugar de proactiva. Trabajar por cuenta propia puede ser una opción estupenda para cobrar rápidamente, pero si te quedas en esta situación sin un plan, eres, en esencia, un empleado con varios jefes y toda la inestabilidad que ello conlleva.
La prueba de la libertad: ¿Cuánto tiempo podrías estar sin trabajar antes de que dejaran de llegar tus ingresos?
Etapa 2: Emprendedor en solitario — Ser dueño del negocio y desempeñar todas las funciones
Tu mentalidad cambia a «Soy empresario», y tu nivel de libertad pasa a ser medio, ya que tienes más control, pero sigues siendo el motor que lo impulsa todo.
Aquí pasas de «trabajo para clientes» a «dirijo mi propio negocio». Empiezas a pensar en el marketing, las ventas y la experiencia del cliente, y no solo en entregar el trabajo. El gran cambio consiste en adoptar un enfoque consultivo en el que te ves a ti mismo como un empresario que ayuda a otro empresario a alcanzar un objetivo.
Los emprendedores en solitario establecen procesos en lugar de trabajar de forma improvisada, crean ofertas reconocibles y empiezan a seleccionar proyectos en lugar de aceptar cualquier cosa que se les presente. La prueba de libertad consiste en lo siguiente: si te tomaras un mes de descanso, ¿sobreviviría tu negocio sin que tuvieras que correr de un lado a otro al volver?
Etapa 3: Fundador — Construir algo más grande que uno mismo
Ahora piensas: «Estoy creando un activo», y tu nivel de libertad es alto porque tus ingresos no dependen totalmente de tu trabajo.
Un fundador crea algo que puede funcionar sin su participación constante: un producto, una plataforma o un servicio gestionado por un equipo. Es aquí donde se pasa de que el trabajo con los clientes sea el negocio en sí a que sea solo una parte del negocio.
Los fundadores desarrollan sistemas documentados, crean activos que generan ingresos sin necesidad de su trabajo diario y forman equipos o alianzas en los que otros se encargan de partes del proceso. Tu «prueba de libertad» es la siguiente: si desaparecieras durante 90 días, ¿seguirían entrando ingresos?
Etapa 4: Emprendedor — Pensar a largo plazo
Tu mentalidad pasa a ser: «Creo valor y lo convierto en más valor», aunque tu nivel de libertad varía en función de tu concentración y disciplina.
Un emprendedor detecta y aprovecha las oportunidades, a veces en su negocio actual y otras en otros nuevos. Piensa en términos de multiplicar los activos, no solo de gestionarlos. Esto puede implicar crear, adquirir, vender o invertir en empresas.
Los emprendedores se centran en las alianzas estratégicas y las adquisiciones, distribuyen el riesgo entre múltiples fuentes de ingresos y actúan guiados por una visión, en lugar de limitarse a las necesidades cotidianas. La prueba definitiva de la libertad: ¿Tus activos generan más ingresos que tus gastos de manutención?
Cómo desplazarse a lo largo del espectro
La mayoría de la gente no pasa directamente de ser autónomo a ser emprendedor. El camino habitual consiste en pasar de ser autónomo a ser «solopreneur», pasando de ser un «trabajador por cuenta ajena» a un socio asesor, estableciendo procesos y seleccionando proyectos de forma deliberada. A continuación, se avanza de «solopreneur» a fundador, transformando lo que funciona en activos, contratando de forma selectiva y reduciendo la necesidad de tu intervención en cada entrega. Por último, pasas de fundador a emprendedor al desvincular los ingresos de las operaciones y detectar oportunidades escalables más allá de tu negocio principal.
Por qué esto es importante para la libertad
La libertad no consiste simplemente en «trabajar por cuenta propia». La libertad consiste en disponer de activos que generen más ingresos que tus gastos, y cuanto más te adentras en este espectro, más posible se vuelve eso.
El mayor error es quedarse estancado en una etapa sin darse cuenta de que se trata de una etapa.
Tu próximo paso
Si quieres empezar a acceder a oportunidades más importantes —de esas que te exigen pensar y actuar como un empresario, y no solo como un proveedor de servicios—, tienes que estar en los lugares donde surgen esas oportunidades.
Por eso me encargo de la «Lista de proyectos de 10 000 dólares »: oportunidades semanales de proyectos creativos de gran valor.
Es la forma más fácil de empezar a posicionarte como socio de otros empresarios, y no solo como alguien que echa una mano.