Cómo convertir tu servicio o proceso en un producto digital
¡Los productos digitales pueden ser geniales!
Recientemente publicamos un artículo en el que destacábamos las principales ventajas de los productos digitales, entre ellas que suelen ofrecer un mayor retorno de la inversión y unos costes asociados más bajos que los productos físicos. A menudo son una opción inteligente para los autónomos o las agencias que utilizan Squarespace, ya que permiten sacar partido a los conocimientos que ya posees.
La siguiente pregunta lógica es: ¿cómo se convierte un servicio o un proceso en un producto digital? ¿Qué tipo de productos se podrían barajar y qué es lo que los hace exitosos? Estas son nuestras reflexiones:
Descarga gratuita: 9 formas de aumentar tu público (y vender más productos digitales)
Tipos de productos digitales
Es un buen punto de partida, ya que probablemente descubrirás que te atraen más algunos tipos de productos digitales que otros. Puede que crear algunos te resulte todo un reto, mientras que otros los termines en un solo día.
A continuación se enumeran algunos tipos habituales de productos digitales:
Libros electrónicos. Puede que hoy en día parezcan un poco anticuados, ¡pero siguen siendo muy populares! Si consigues plasmar parte de tus conocimientos de una forma que resulte útil para tu público objetivo, un libro electrónico puede ser una buena forma de hacerlo. Solo necesitas tiempo para escribirlo y maquetarlo. Los libros electrónicos se pueden distribuir automáticamente a través de un sistema de distribución de contenidos en tu página web de Squarespace.
Audio o música. Esto podría abarcar varios tipos de productos diferentes. Por ejemplo, quizá se te da bien mezclar canciones que se puedan vender como música de fondo para vídeos. O quizá, esos conocimientos que habrías plasmado en un libro electrónico se podrían grabar como un audiolibro…
Software. ¡Esto es algo con lo que estamos muy familiarizados! Si tienes los conocimientos necesarios (o puedes contratar a alguien que los tenga), podrías vender software, desde un programa complejo (cuyo desarrollo lleva más tiempo y es más costoso) hasta un sencillo complemento (menos complejo y más barato de desarrollar).
Fotografía o diseño gráfico. Si eres capaz de crear fotografías o diseños gráficos de alta calidad, probablemente puedas encontrar un mercado para tu trabajo entre las personas que diseñan páginas web o crean contenidos para ellas.
Temas y plantillas. Si tienes talento para el diseño, existe un mercado en el que puedes vender tus temas o plantillas personalizados y de calidad.
Documentos. Hay muchos tipos de documentos que se pueden vender. Por ejemplo, podrías vender plantillas para ayudar a la gente a crear algo. Otra idea es vender informes que hayas investigado y elaborado tú mismo. Hay varias empresas que llevan a cabo investigaciones originales y venden sus conclusiones; personas como los profesionales del marketing los compran para comprender mejor lo que está sucediendo. (¡Por supuesto, deben ser fiables y de gran calidad!).
Cursos. Estos pueden desarrollarse y distribuirse en varios formatos diferentes. Por ejemplo, puedes utilizar una plataforma como Udemy o impartir un curso a través de tu propio sitio web de membresía. En un formato sencillo, los cursos pueden enviarse por correo electrónico de forma gradual.
Fuentes. Si has diseñado algunas fuentes chulas, podrías venderlas a otras personas que las quieran para su página web.
SaaS o aplicaciones web. Las aplicaciones SaaS (Software as a Service) son aplicaciones basadas en la nube, en lugar de software que se descarga. Suele ser más laborioso y complejo crearlas que una aplicación sencilla, pero muchas personas han optado por el SaaS en lugar de otros tipos de software para realizar las tareas que necesitan.
También cabe señalar que mucha gente incluye como productos digitales los «servicios productizados», es decir, aquellos en los que un servicio que ofreces se empaqueta y se vende como un producto en sí mismo. No los incluimos aquí porque implican trabajo. Es decir, cuanto más vendas, más trabajo tendrás que hacer tú (o las personas que contrates). Nos centramos en productos digitales que se pueden vender prácticamente sin ningún trabajo adicional (aparte de actualizarlos de vez en cuando o, tal vez, responder a preguntas).
Identifica una necesidad urgente
Una de las primeras cosas que hay que hacer cuando se quiere crear un producto digital es descubrir la necesidad urgente que tiene tu público objetivo y que tú puedes satisfacer. A la gente no le interesa tanto tu proceso como saber, en definitiva, qué ventajas le reporta a ella.
Quizá sea algo que ya hayas detectado y para lo que hayas creado una solución en tu propia empresa. Por ejemplo, muchos plugins o soluciones de software surgen porque alguien intentaba solucionar algo que le molestaba.
Suponiendo que ya tengas un público objetivo claramente definido, enumera algunos de los problemas a los que se enfrentan habitualmente. ¿Qué es lo que más te preguntan? ¿Hay alguna «solución rápida» en la que puedas ayudar? ¿Y qué hay de las soluciones que requieren un poco más de desarrollo?
Si no estás seguro, ¡pregunta! Podrías hacer una encuesta entre tus clientes, a tu lista de correo electrónico, en los grupos de Facebook a los que perteneces… Otras formas de investigación son Google Trends y buscar en foros para encontrar las preguntas más frecuentes.
Valida tu idea
No tiene por qué ser un gran paso, sobre todo si estás creando algo como un libro electrónico breve o un recurso rápido en el que no tengas que invertir mucho tiempo ni energía. Podrías simplemente iniciar debates sobre el tema y ver cuánto interés despierta.
Por otro lado, si vas a dedicar mucho tiempo a desarrollar un software o a crear un curso, asegúrate de que merezca la pena. ¿Existe demanda para lo que puedes ofrecer? Una estrategia que podrías utilizar es crear una lista de espera. Solo necesitarías una página de destino sencilla, en la que se expliquen los aspectos básicos del problema que resolverá tu producto digital y se ofrezca a los usuarios la posibilidad de inscribirse para ser los primeros en tener acceso cuando se lance.
Podrás saber si has dado en el clavo con el problema si consigues que haya suficiente gente interesada, pero, por supuesto, eso no significa que todos los que se inscriban vayan a comprar. También tienes que pensar en cómo resolverás el problema de una forma que les resulte útil.
Elige un formato
¿Para qué sirve tu producto digital? ¿Es la solución en sí misma o enseña a la gente a crear su propia solución? Por ejemplo, quizá podríamos crear un curso que enseñe a la gente a diseñar y crear sus propias plantillas de Squarespace.
Algo que nos resulta útil es planificar cada paso del proceso. Si estás escribiendo un libro electrónico o creando un curso, es conveniente tenerlo todo bien definido para poder crear un recurso coherente.
Los productos digitales más exitosos resuelven un problema y lo hacen de la forma menos complicada posible para tus clientes. Así que piensa en cuál es el mejor formato para facilitarles las cosas y ¡crea eso!
Promociona tu producto
La idea fundamental de los productos digitales es que puedas venderlos repetidamente y a gran escala. Una vez que hayas creado tu producto, ¡pónlo a la venta!
Puedes:
Promocionalo entre tu lista de correo electrónico
Publicar en las redes sociales
Haz que la gente lo comparta…
Hagas lo que hagas, no te limites a crearlo y dejarlo ahí sin más. Se trata de generar impulso en torno a él. Puede que incluso descubras que, una vez que hayas creado tu primer producto digital, esto te lleve de forma natural a crear otro.
Escucha los comentarios
Otra ventaja de los productos digitales es que resulta relativamente fácil adaptarse a las necesidades de tu público. Puedes realizar ajustes e implementar actualizaciones según sea necesario, incluyendo cambios que tengan en cuenta los comentarios que recibas.
El truco consiste en buscar los comentarios que te llegan varias veces. A veces puede que tengas un público muy activo que te haga muchos comentarios, y no siempre es posible atenderlos todos. Busca los patrones y aborda esas cuestiones primero.
Además de tener en cuenta los comentarios de los usuarios, mantén tu producto actualizado con los cambios necesarios (como correcciones de errores en el software o modificaciones en la información que se ofrece en tu curso o libro electrónico).
Reflexiones finales
Los productos digitales pueden suponer una gran oportunidad para compartir tus conocimientos de una forma escalable. Los productos digitales ideales (en nuestra opinión) son aquellos que puedes vender repetidamente sin que ello te suponga un trabajo adicional cada vez que los vendes. De hecho, todo el sistema se puede configurar de forma automática, de modo que no tengas que intervenir en absoluto en el proceso de venta.
La clave para crear buenos productos digitales es, básicamente, la misma que para cualquier servicio que ya ofrezcas: tienes que resolver un problema que tenga el cliente y hacerlo bien.
¿Por dónde vas a empezar?