¿El miedo al dinero fácil te está mermando los beneficios?
Acabas de terminar una página web que, hace un año, te habría llevado semanas.
¿Esta vez? Solo ocho horas.
La misma calidad. De hecho, incluso mejor.
Pero, por alguna razón, cobrar más me resulta… inquietante.
La mayoría de los autónomos empiezan fijando sus tarifas en función del esfuerzo y el tiempo que dedican al trabajo, por lo que, cuando el trabajo se vuelve más sencillo, les cuesta cobrar más.
La razón es que nos han enseñado a vincular nuestro valor al esfuerzo que dedicamos al trabajo , y no a lo que este genera.
esfuerzo = cuánto tiempo tienes que dedicarle
valor = lo que sacan de ello
Cuando fijas el precio en función del esfuerzo, tus ingresos tienen un límite máximo, ya que solo puedes trabajar hasta cierto punto.
Cuando fijas el precio en función del valor, este aumenta proporcionalmente al alcance del problema que resuelves. Ahora sí que estás en el negocio.
Para obtener beneficios, lo ideal es maximizar el valor y minimizar el esfuerzo mediante tus propios sistemas y medidas de eficiencia.
La mayor parte del miedo desaparece en cuanto dejas de fijar los precios basándote en tus sentimientos y empiezas a hacerlo desde la perspectiva del cliente.
Antes de hablar de cifras, tómate tu tiempo y deja que te invada la curiosidad.
Cada proyecto tiene dos costes: uno relacionado con el esfuerzo que dedicas y otro relacionado con el resultado que se obtiene. El beneficio reside en la diferencia.
¿Qué está pasando en tu empresa que te ha llevado a ponerte en contacto con nosotros?
Esto pone de manifiesto qué es lo que impulsa el proyecto —y el problema que subyace a la solicitud—.
¿Qué pasaría si nada cambiara?
Esto pone de manifiesto el coste de la inacción: ventas perdidas, tiempo malgastado, pérdida de credibilidad. Cuanto mayor sea ese coste, mayor será el valor de resolver el problema.
¿Cómo sabrás si este proyecto ha sido un éxito?
Ahora te basas en sus métricas, no en las tuyas. Tanto si les importa la conversión, la autoridad o la estética, puedes fijar el precio en función del impacto.
¿Por qué ahora y no dentro de seis meses?
La urgencia cambia las cosas. Si el proyecto está vinculado a un lanzamiento, una temporada o una fecha límite, ya sabes a qué me refiero. El momento oportuno es una ventaja.
¿Qué valor tendría esto para tu empresa si lo hiciéramos bien?
Ahora ya sabes cuál creen que es el valor añadido. Fija tu precio en función de eso, no de tus horas de trabajo.
Una vez que comprendas el coste que supone su problema y el impacto que tiene resolverlo, podrás dejar de cuestionar tu precio. Te darás cuenta de que no estás vendiendo esfuerzo, sino que estás eliminando obstáculos del negocio de otra persona.
Ese es el momento en el que pasas de ser un proveedor de servicios a convertirte en un socio estratégico.
Si este artículo te ha llegado al corazón, es porque estás listo para dejar de reinventar la rueda y empezar a sacar partido de tus recursos. Eso es exactamente lo que hacemos cada semana en el Digital Alchemy Lab : tomar ideas como esta y aplicarlas a tu trabajo real con los clientes, hasta que tu negocio funcione gracias a los activos, no al esfuerzo.